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  • Nadia Yépez

TIEMPO DE SER FELICES, importancia del afecto y acompañamiento

Actualizado: 12 de oct de 2020

Cuando los adultos nos hacemos padres y madres nuestra personalidad cambia. La mayoría de veces pasa a ser, ese pequeño ser que acaba de llegar a nuestras vidas, el centro de nuestra atención. Entonces, ¿qué debemos hacer u ofrecerle para que sea feliz?


Para un bebé y niño, no existe responsabilidad ni preocupación, pues generalmente son los padres y madres quienes satisfacen sus necesidades humanas fundamentales: subsistencia (salud, descanso y alimentación), protección (seguridad y vivienda), identidad (pertenencia social, sexualidad, valores), educación (centros de enseñanza) y afecto (familia, amistad, aceptación, amor).


Éstas necesidades son las mismas en todas las culturas y periodos históricos, lo que cambia es la manera o medios utilizados para la satisfacción de las mismas. Debemos reconocer y aceptar que el BEBÉ depende absolutamente del adulto para sobrevivir y desarrollarse.


Concebir las necesidades tan sólo como carencia implica restringirlas únicamente a un aspecto fisiológico, sin embargo, si éstas necesidades nos comprometen, motivan y movilizan para permitir la felicidad de nuestro hijo, entonces se convierte en un recurso potencial que los padres deben aprender a utilizar.


La presencia de un adulto querido (padre, madre, abuelos, nana, cuidadoras, etc.) le brinda al bebé bienestar, seguridad, confianza, respeto, aceptación y amor. A través del juego, acompañamiento, caricias que le puedan brindar, el adulto estará formando la personalidad de su hijo, logrando sentar las bases de su autoestima, autonomía, identidad e independencia. Las experiencias del bebé deben ser placenteras para desarrollar su seguridad personal y lograr aprendizajes: lenguaje, motricidad, socialización y estructuración del pensamiento. El amor es una necesidad primaria, un desarrollo saludable implica establecer el vínculo afectivo entre el adulto y el bebé.


No importa la edad que tenga su hijo, lo que importa es el tiempo que comparta con él, que sea capaz de darse íntegramente para jugar con él y olvidarse de las preocupaciones que le rodean. Es justo que el bebé sienta amor y no preocupación, sienta tiempo y no minutos, sienta que en ese momento, lo único verdadero y realmente importante es él /ella.

Por ello, recomendamos a los padres y madres que tengan el tiempo para compartir y disfrutar de sus hijos, pues un niño seguro sabe que su mamá/papá está a su lado y puede jugar con él. Aprovechemos los momentos de aseo, cambio, alimentación y recreación para ser creativos y jugar con nuestros hijos.


Yépez, N. (2012, junio). Tiempo de ser felices, importancia del afecto y acompañamiento. Nidos de Lima. Número 22. 12. Recuperado de https://issuu.com/nidos_de_lima/docs/issuu

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