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  • Nadia Yépez

EL JUEGO Y SU IMPORTANCIA EN LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA

Actualizado: 12 de oct de 2020


Esta imagen del famoso psicopedagogo italiano Francesco Tonucci (FRATO, 1941) nos refleja claramente la necesidad de algunos padres por pretender que sus pequeños hijos crezcan y aprendan más rápido de lo que su propia madurez le permite.


Las investigaciones coinciden en señalar que el cerebro alcanza el 85% de su desarrollo en los primeros 5 años de vida. Entonces, …. ¿Cómo podemos potenciar su desarrollo siendo coherentes y respetuosos con su estado físico y emocional?


Pues permitiéndoles JUGAR. Esta tarea diaria que tienen los pequeños de explorar, tocar, mirar, preguntar y otras más desde que se levantan hasta que se acuestan, es la forma natural en que los conocimientos los hacen suyos logrando interiorizar nuevos aprendizajes a una velocidad jamás imaginada por los adultos, pero comprobada por las Neurociencias.

El juego les permite explorar su medio, es decir, tener experiencias directas en las cuales aprenden habilidades, se adaptan al medio y se expresan construyendo su propia personalidad. Mencionaremos algunas de ellas:

  • PSICOMOTRICIDAD: coordinación motora gruesa (caminar, correr, saltar con destrezas como equilibrio, agilidad, flexibilidad, fuerza, precisión, etc.) y coordinación motora fina (pintar, arrugar, rasgar, trasvasar, embocar, delinear, trazar, punzar, etc.).

  • LENGUAJE: comunicación oral (expresar sus ideas e intereses, ampliar vocabulario, pronunciar), lectura (de símbolos, ilustraciones, textos, gráficos) y escritura (dibujo, escritura espontánea, silábica y alfabética), todos mediado por la comprensión.

  • MATEMÁTICA: comparar, agrupar, clasificar, identificar iguales/diferentes, nociones varias (colores, figuras geométricas, mucho/poco, grande/pequeño, cerca-lejos, arriba/abajo, etc.), contar, etc.

Además de desarrollar estas áreas, debemos favorecer un clima de amor y respeto familiar y social , pues será sobre esta base socio-emocional que se formará la personalidad del niño. Si jugamos con ellos, se afianzará su autoestima (felicitarlos y corregirlos con amor), la autonomía (realizar acciones independientes acordes a su edad), la cooperación (ayuda y trabajo en equipo), la creatividad (libertad para generar nuevas ideas), etc. Estaremos formando entonces niños confiados, seguros, amados y respetados. Es así como se va adaptando al mundo, incorporando conocimiento social y construyendo su propia identidad y relaciones familiares y amicales. Adultos formadores (padres, madres, abuelos, cuidadoras, profesoras, etc.) permitamos jugar a nuestros niños para guiarlos en sus aprendizajes.

Por esto es que recomendamos a los adultos formadores tener el tiempo para JUGAR con los niños, ofreciéndoles una variedad de estímulos y tiempo de calidad. La alegría de saber que como padres y maestros hemos permitido que los pequeños disfruten de una infancia feliz y sana, les permitirá alcanzar conocimientos y desarrollarse potencialmente.


Yépez, N. (2013, mayo). Percepción, base del conocimiento. Nidos de Lima. Número 19. 10. Recuperado de https://issuu.com/nidos_de_lima/docs/revista-k4-19portal

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